Amenazas específicas

Producto de cierta publicidad asociada al grado de amenaza que afecta al toromiro, se vislumbra, paradójicamente, tanto una potencialidad como una  amenaza  frente a los esfuerzos para conservarlo. Hay información de que en algunos jardines privados de Chile, y quizás también en Europa, es posible encontrar ejemplares de toromiro que, debidamente validados, podrían ser también incluidos en los trabajos de conservación.

La amenaza surge de la gran similitud entre el toromiro y el pelú (Sophora cassioides), lo que ha motivado a personas bien intencionadas a tratar de  introducir “falsos toromiro” a la isla . En viveros y jardines botánicos el toromiro podría ser fácilmente confundido con varias otras especies del género Sophora, especialmente con especies que poseen foliolos pequeños, como es el caso del pelú, una especie que vive en Chile continental entre Maule y Aysén. De hecho, a través de Internet hay particulares que compran y venden semillas de toromiro, en iniciativas si bien apasionadas, pero que carecen de mayor rigurosidad. Aun existen en la isla actualmente algunas plantas de dudosa procedencia, que deben ser monitoreadas y revisadas para determinar fehacientemente si se trata de Sophora toromiro.

Está documentado el caso de la donación de semillas realizadas al  administrador del Parque Nacional Rapa Nui  por un particular de Viña del Mar durante 1990, quien aseguraba poseer un ejemplar en su jardín privado de Reñaca. Las semillas fueron propagadas en el vivero de la isla,  pero durante la primavera de 1991 el supuesto toromiro fue visitado por personal de CONAF, determinándose por sus frutos que se trataba de un pilo o pelú (Sophora cassioides), lo que llevó a la destrucción del material propagado en la isla con  el  objeto de evitar su posible hibridación  con auténticos  toromiro.

Dentro de las diferentes especies del género Sophora existe una alta probabilidad de hibridación, ya que son muy compatibles genéticamente, por lo tanto el manejo de las plantas debe ser muy riguroso al momento de la floración.  Se debe establecer algunos sistemas de aislamiento de las flores para mantener la pureza del polen y los óvulos. Con este sistema se podrían realizar experiencias de polinización cruzada artificial, desarrollando de esta manera frutos y semillas provenientes de plantas puras, debidamente certificadas.

La presencia de patógenos ha sido uno de los mayores problemas en las iniciativas de reintroducción anteriores, y por ello debe ser monitoreada de manera constante a nivel de todos los tejidos de la planta con el fin de evitar la infestación y la infectación por estos patógenos. Dentro de los más comunes que se pueden identificar, se encuentra ácaros (arañita roja, arañita bimaculada), hongos (oídios), insectos (conchuelas foliares, larvas minadoras, desfoliadoras, taladradoras de la madera, larvas de lepidóptero), nemátodos que atacan a nivel de raíz. Con este monitoreo u observación se puede prevenir en forma oportuna el ataque.

Otro factor no menos importante que puede causar algún daño a las plantas corresponde a animales domésticos o al ganado mayor (vacunos, caballares). Estos agentes pueden ingresar a las áreas de introducción y propagación y causar enorme daño consumiendo las plantas o destruyéndolas. Para evitar este daño se deben instalar mallas de protección o cierres perimetrales que eviten el ingreso de los animales menores y mayores (malla Ursus fina). También es importante restringir el acceso a las personas que pudieran ingresar a los sectores de propagación, por lo cual es importante mantener debidamente señalizados los sectores de manejo.